Fuente: Asociación «Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio».
La Asociación «Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio» muestra su preocupación por el estado de abandono en que se encuentra sumido, desde hace no menos de cuatro años, el Convento de las Claras. Un tiempo, más que suficiente, para que la propiedad realizase las pertinentes subsanaciones de las deficiencias detectadas o para que la Junta de Castilla y León e, incluso, el Ayuntamiento de Salamanca, iniciasen los procedimientos para exigir actuaciones encaminadas a lograr un estado de conservación óptimo, tal y como se espera de un Bien de Interés Cultural.
Pese a tratarse de uno de los complejos religiosos, históricos y artísticos más destacados de la ciudad, cualquier habitante o visitante de Salamanca puede comprobar que este monumento carece de cuidados, medidas de protección y seguridad, así como de la divulgación o promoción que merece.
Desde finales de 2022 destacan, por su magnitud y por tratarse de la puerta de acceso al denominado «museo», las filtraciones procedentes de un vierteaguas las cuales ocasionan el encharcamiento de la fachada (ésta presenta significativos desplazamientos de sillares) con los consiguientes daños a la piedra arenisca: líquenes, eflorescencias y arenización.
Si bien hace muchos años se actuó en la acera de la Calle las Claras, con el claro objetivo de evitar que el agua llegase a los muros, recordemos que en su cara interior se encuentran las pinturas murales y la propia iglesia del convento, los resultados de esta medida ha sido insuficientes tal y como, de forma destacada, se aprecia en la esquina. Precisamente, en la puerta de acceso a la iglesia, desde la calle, se han perpetuado unas pintadas vandálicas, junto a la imagen de la santa.
La evacuación de las aguas pluviales también resultan problemáticas en la fachada de la Calle Lucero. Diversas filtraciones, en todos y cada uno de los vierteaguas de la misma, dan buena cuenta de ello y ponen de manifiesto ese estado de abandono en que se encuentra este monumento, tanto por la dejadez del propietario como por la indiferencia de las Administraciones competentes, quienes no realizan las inspecciones periódicas a las que están obligadas.
Ya en su interior, y como habrán podido comprobar los visitantes, la singular techumbre de la iglesia (descubierta en 1973 e investigada en los últimos años con relevantes conclusiones) carece de la debida vigilancia y seguridad o de la protección física oportuna, así como de las medidas y controles de conservación que toda obra de arte requiere.




