Basilio Martín Patino…

Hablar de Salamanca, desde mi horizonte, es reconciliarme con el concepto de cultura que me satisface: creatividad, curiosidad hacia cuanto significa aprendizaje, una forma de convivir.

Fernando Lázaro Carreter…

A lo largo de quinientos años van creciendo juntas en Salamanca dos renacientes maravillas: su Universidad y la lengua española.

El Ayuntamiento de Salamanca se aventura en la aprobación de otro nuevo polémico edificio.

La construcción, de nueva planta y estilo contemporáneo, ocultará las vistas y se interpondrá entre la Catedral Nueva, los Dominicios, la muralla, el Pozo de las Nieves, el Colegio de Huérfanos, la Fábrica de Mirat y la Fundación Rodríguez Fabrés (Fuente: Asociación Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio)

El pasado mes de octubre la Asociación Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio presentó alegaciones (las cuáles todavía no han sido contestadas) contra la solicitud de licencia ambiental para la construcción de un establecimiento destinado a colegio mayor de estudiantes en la finca sita en Calle Cordel de Merinas nº 40, por tratarse de un proyecto contrario a los valores históricos, culturales y paisajísticos de Salamanca e instó al Ayuntamiento de Salamanca a recabar cuantos informes considerase oportunos y realizar cuantas medidas prescriptivas considere oportunas a fin de asegurar que el edificio el cual finalmente se proyecte no cause un impacto negativo a la ciudad monumental.

El proyecto en cuestión pretende levantar en una parcela, sita en uno de los principales accesos a Salamanca, en las inmediaciones del Río Tormes, un edificio de nueva planta; desde una zona que permite contemplar y ubicar una serie de edificios relevantes de la ciudad histórica así como los perfiles de la misma. Dicho proyecto, cuanto menos, requiere prudencia y que las decisiones sean convenientemente sopesadas y avaladas por cuantos estudios y organismos sean necesarios.

La construcción proyectada, por su volumen, forma y diseño, afectará negativamente al paisaje urbano y cultural de Salamanca ya que ocultará las vistas a un buen número de edificios de interés: Cerro de las Catedrales, Convento de los Dominicos, cerca de la ciudad y pozo de la nieve, el Colegio de la Concepción o de los Huerfanos (Edificio Solís de la Facultad de Educación), la fábrica de Mirat (restos del Convento de Ntra. Sra. de la Victoria) y Granja-Escuela de la Vega donde se sitúa la Iglesia de la Vega y el conjunto de edificaciones de la Fundación Rodríguez Fabrés, desde distintas ubicaciones y, en todo caso, servirá para descontextualizarlos dado que el edificio proyectado no pretende integrarse en una ciudad monumental y sí distinguirse por ser manifiestamente contemporáneo.

Ese nuevo edificio, tal y como aparece en la Memoria Descriptiva, puede afectar a la percepción de la imagen de la ciudad teniendo en cuenta que se encuentra en el Ámbito Central de Protección del Plan de Gestión Integral por ello el Ayuntamiento podrá exigir la aportación de los análisis del impacto sobre el medio en que se localiza. Lo que, a juicio de la Asociación, debe presentarse con suficientes simulaciones o recreaciones sobre el impacto visual desde distintas ubicaciones de la vía pública que permitan evaluar la afección al paisaje; nada de esto aparece en la documentación expuesta a información pública a fin de evaluar su impacto.

La parcela en cuestión, de 11.513 m2, es suelo urbano no consolidado para uso dotacional general privado; no en vano, según la documentación expuesta públicamente, el edificio busca el mayor aprovechamiento de las condiciones del solar, tendente a conseguir la máxima edificabilidad. Ahí se presenta el principal problema el cual desde la Administración no se quiere abordar, aun presumiendo de que Salamanca cuenta con un documento titulado Plan de Gestión Integral de la Ciudad Vieja de Salamanca, ya que la gestión sigue careciendo de sensibilidad para con la conservación y la protección de la ciudad monumental así como la idoneidad (o adecuación a las características propias de Salamanca) del planeamiento urbanístico vigente. En definitiva, el urbanismo, sus intereses y derechos, siguen primando sobre la protección del patrimonio, que también es un derecho y lo es por interés general.

El proyecto afectaría al Conjunto Histórico de Salamanca, por ello, la intervención propuesta, para su ejecución, debe tener los permisos correspondientes de las Administraciones competentes en materia de patrimonio histórico. Además se levantaría en la zona arqueológica de la Vega del Tormes que goza de protección genérica en el Plan General de Ordenación Urbana de Salamanca. La Asociación interpreta que el autodenominado colegio mayor no revaloriza el Conjunto Histórico de Salamanca, ni a los edificios de interés que desde esta ubicación o sus inmediaciones pueden contemplarse, es más, muchos de ellos dejarán de poder ser interpretados como hasta ahora.

La nueva edificación tendría cuatro plantas y 15 metros de altura (baja y tres plantas más peto en la cubierta) y casetón para instalaciones, con planta en forma de peine y diseño contemporáneo. En cada planta del edificio habrá 133 habitaciones individuales con distintas calidades y servicios; además, el edificio proyectado tendrá un total de 171 plazas de aparcamiento de las cuáles 78 serán cubiertas.

Con sus dimensiones, y teniendo en cuenta el retranqueo con las parcelas colindantes, la afección al paisaje urbano y natural de Salamanca es negativa ya que contribuye notablemente a colmatar la urbanización y la edificación en las inmediaciones del Río Tormes y su vaguada. El edificio, además de la urbanización de la parcela o de su entorno inmediato, plantea la prolongación de la Calle Huerta Santísima Trinidad y la creación de un cruce con el Paseo del Tormes a la altura de la entrada de la Fundación Rodríguez Fabrés, sin que en la licencia ambiental apareciese amplia información relativa a la movilidad o a la reordenación del tráfico en la zona.

Este proyecto de residencia para estudiantes de cocina, que hará recordar al desafortunado Cuartel de la Guardia Civil, no se entiende en una ciudad que cuenta con numerosas viviendas y edificios vacíos o infrautilizados. Los servicios generales de abastecimiento, saneamiento, basura, limpieza, electricidad, internet, gas, etc., sean proporcionados por empresas públicas o privadas, deberán llegar a este nuevo edificio residencial todos los días del año y en cualquier nivel de ocupación del mismo, lo que sin duda también tiene un impacto ambiental que no debe ser obviado.

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29 Ene 2018|Categories: Hemeroteca|
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